• Cristina Santiago

Trigo, un cereal a evitar. Incluso integral y ecológico



A pesar de los nutrientes que puede aportar su versión integral (proteínas, hidratos de carbono, vitaminas B y K, potasio, hierro, zinc, magnesio...) está muy hibridado. Esto implica que se han seleccionando las especies de mayor rendimiento y resistencia a plagas y adversidades climáticas a lo largo de la historia.

Y hace cinco décadas fue sometido a manipulaciones genéticas con estos mismos fines, lo cual se traduce en un genoma extraño, lleno de proteínas ajenas a nuestro organismo

Resultado: su consumo abusivo está relacionado con producir o agravar diversas patologías, especialmente las autoinmunes- celiaquía, asma, artritis, artrosis, diabetes, migrañas, alzheimer, esquizofrenia, autismo...-.

Una buena alternativa es consumir cereales y pseudocereales libres de gluten (que supone el 80% de la proteína del trigo): arroz integral, maíz (ecológico), mijo, teff, quinoa, amaranto o trigo sarraceno... También es una excelente opción consumir trigos primitivos: Titricum monococcum o einkorn (escaña, pequeña espelta, pequeño farro; todos ellos son diploides, es decir, tienen 14 cromosomas) o bien consumir trigos tetraploides (28 cromosomas, frente a los 42 que tiene el trigo moderno), como el Emmer o Kamut (Titricum Dicoccoides).

#trigo #artículos

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