• Cristina Santiago

Los niños NO necesitan comer carne!



Entristece mucho leer noticias con esta clase de titulares en los medios de comunicación, porque lo más grave es que la gente se lo cree. Claro, como sale en la tele o en el periódico, damos por hecho que será cierto, y más si cuentan con las declaraciones de un médico. Es una pena que la mayoría de pediatras sigan asociando carne = proteínas y hierro; leche=proteínas y calcio; pescado= proteínas y Omega-3, etc. Más cuando hace ya varios años la Asociación de Dietistas Americanos se posicionó a favor de las dietas vegetarianas (incluso ve ganas) en un documento respaldado con 204 referencias bibliográficas1. Y basta con mirar la composición nutricional de los diferentes alimentos para ver que los nutrientes citados anteriormente (y todos, menos la B12, de la que más adelante hablaré en el blog) se pueden obtener en una dieta sin alimentos de origen animal.


Si la evidencia científica ha constatado que los procesados cárnicos (salchichas, hamburguesas...) son cancerígenos y las carnes rojas (ternera, Cordero, cerdo...) son probablemente cancerígenas en humanos2, porqué los pediatras insisten en que a partir de los 6 meses los niños han de comer estos alimentos, cuando pueden comer otros que les aporten los mismos nutrientes y con menos sustancias tóxicas? Cómo pueden quedarse tan panchos después de publicar que la carne ha de consumirse de 5 a 8 veces a la semana porque es un alimento necesario? Sí, la carne tiene proteínas "de alto valor biológico". Pero este término comienza a quedarse desfasado, porque no es necesario consumir proteínas completas en una misma comida, aunque sí a lo largo del día. Es decir, comiendo alimentos vegetales variados ricos en proteínas a lo largo del día (legumbres, cereales integrales, pseudo cereales, frutos secos, verduras de hoja verde, coles...), aunque sus proteínas no sean completas, y en cantidades adecuadas, se satisfacen los requerimientos de este macronutriente3. Además, hay alimentos vegetales que también tienen proteínas completas (garbanzos, quinoa, pipas de calabaza...)4. Lo más sorprendente es que se recomiende un consumo de carne en edad preescolar de alrededor de 50 gr al día, lo cual ya satisface casi el total o una parte importante de las necesidades de este nutriente. Ahora sumémosle la cantidad de proteínas del resto de alimentos (hasta una hoja de lechuga contiene proteínas), con lo cual estaremos cayendo en un exceso... Lo que favorece el desarrollo de enfermedades hepáticas y renales, osteoporosis... La carne también tiene hierro hemo, catalogado como hierro de más calidad, porque se absorbe mejor que el hierro no hemo, el que contienen los vegetales. No obstante, es el hierro hemo uno de los factores que hace que el consumo de carne se asocie a un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal. También incrementa las posibilidades de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares5. Sin embargo, el hierro no hemo (las legumbres, entre otros alimentos, son ricas en este mineral) no está asociado a estas patologías y para aumentar su absorción basta con consumirlo junto a alimentos ricos en vitamina C (pimiento, coles, cítricos...)6. La noticia también hace mención a que la carne contiene zinc (legumbres, frutos secos, cereales integrales también lo contienen), yodo (las algas son una excelente fuente) y vitaminas B (la levadura nutricional contiene mucha, menos vitamina B12). Nada, como vemos, que no se encuentre en el reino vegetal... El personal sanitario necesita ya un reciclaje en temas de nutrición para poder asesorar correctamente a sus pacientes y darles las opciones más saludables y acordes con sus principios y valores. No es admisible que la mayoría de pediatras no sepan que las dietas vegetarianas bien hechas son sanas y equilibradas ni sepan tampoco cómo planificarlas.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA:

1.- American Dietetic Association.Position of the American Dietetic Association: Vegetarian Diets. J Am Diet Assoc. 2009; 109:1266-1282

3.- Pamplona Roger, Jorge D*.: Enciclopedia de los alimentos y su poder curativo. Tomo 1. Editorial Safeliz, 1ªed., 2004. Págs.: 386. Jorge D. Pamplona Roger es doctor en medicina y cirugía por la Universidad de Granada.

4.- http://ajcn.nutrition.org/content/59/5/1203S.full.pdf

5.- Ascherio, A., et al. Dietary iron intake and risk of coronary disease among men. Circulation, 89: 969-974 (1994).

6.- Monsen, E. R. Iron nutrition and absorption: dietary factors which impact iron bioavailability. J Am Diet Assoc., 88, 786, 1988.

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