• Cristina Santiago

Vitamina C, fundamental en la salud cardiovascular


Seguimos hablando de la importancia que tienen los nutrientes en la salud. Las vitaminas, minerales, oligoelementos y elementos fitoquímicos juegan un papel clave para el correcto funcionamiento del organismo. Todos ellos están interconectados y su sinergia puede potenciar o disminuir sus efectos. Por ello, es muy importante que aportemos a nuestro cuerpo todas las sustancias a través de la dieta o, en su defecto, a través de la suplementación natural. Esto es especialmente importante durante etapas tan críticas como la infancia y el embarazo.


Cada año mueren en el mundo alrededor de 17,5 millones de personas debido a las enfermedades cardiovasculares (ECV), lo que convierte a estas patologías, según cifras de las OMS, en la principal causa de muerte en el mundo, por encima del cáncer. Médicos e investigadores como el doble Premio Nobel Linus Pauling, Irwin Stone, Albert Szent-Gyorgyi -también Premio Nobel- y Matias Rath, entre otros, hicieron numerosos estudios en los que relacionaron la deficiencia crónica de vitamina C con las enfermedades cardiovasculares. Esto se debe a que la vitamina C es fundamental para mantener las arterias en buen estado, ya que es esencial en la formación de colágeno, proteína imprescindible en los tejidos que dan soporte a nuestro organismo, entre ellos, las paredes arteriales.

¿QUÉ SUCEDE CUANDO TENEMOS UNA CARENCIA CRÓNICA DE VITAMINA C?

Las arterias se van lesionando y agrietando y el cuerpo, como mecanismo de defensa, trata de recubrir las grietas con colesterol. Esto, a la larga, acabará formando placas arteroscleróticas, que pueden taponar las arterias y producir enfermedades como el infarto.


¿POR QUÉ NECESITAMOS INGERIR VITAMINA C?

Porque el ser humano, a diferencia de la mayoría de animales, no la sintetiza porque carece de la enzima hepática l gulonolactona oxidasa que transforma la glucosa en vitamina C. Pauling planteó la hipótesis del accidente evolutivo como causa de la incapacidad del ser humano para fabricar su propia vitamina C, ya que habitaba en zonas que le proveían de grandes cantidades de ácido ascórbico. Estudios de cohorte prospectivos indicaron que altas ingestas de vitamina C ya sea a través de una dieta o de suplementos están relacionadas con la disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (ECV), incluyendo enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares.

¿DÓNDE ENCONTRAMOS LA VITAMINA C?

Principalmente en frutas y verduras crudas (la vitamina C se destruye en parte con el calor):

-Pimiento rojo

-Kiwi

-Fresa

-Limón

-Tomate

-Canónigos

-Lechuga

Tras múltiples investigaciones, Pauling llegó a la conclusión de que la dosis diaria recomendada por la FDA (60 mg/día) era ridícula, puesto que es una cantidad entre 30-300 veces menor que la concentración encontrada en otros mamíferos. Vino a decir que los seres humanos necesitábamos ingerir, cuando ya se había instaurado una patología, entre 2-20 gr al día. No obstante, esta cifra depende del peso, edad, sexo y otras variables personales. De todas formas, es una cantidad muy superior a la que se establece hoy en día como CDR (60 mg). La vitamina C, al ser hidrosoluble, su exceso se excreta por la orina. No obstante, aquellos que tengan cálculos en el riñón pueden agravar su situación con suplementos de esta vitamina.

Consulte a un especialista para saber qué dosis es la más conveniente para usted y no se automedique.


Pero no solo la vitamina C es muy importante para la salud cardiovascular. También lo son...

Prolina: col, espárragos, cacahuetes, soja, berros, judías, trigo sarraceno.

Lisina: legumbres, quinoa, trigo sarraceno, berros, manzana, espinacas.

Carnitina: levadura nutricional, nueces, arron integral, zanahorias, melocotón, plátano, tomate, pera.

Taurina: ajo, perejil, musgo de Irlanda y setas shiitake.

Coenzima Q-10: cereales integrales y aceites de primera presión en frío.

Vitaminas B: legumbres, cereales integrales, frutos secos, plátano, aguacate.

Vitamina E: aceites de pimera presión en frío y frutos secos crudos.

Betacaroteno: zanahorias, calabaza, naranjas, verduras de hoja verde y alimentos amarillo anaranjados.

Calcio: semillas de amapola, sésamo, coles, higos, naranjas, agua de coco.

Magnesio: verduras de hoja verde, pipas de girasol, anacardos, agua de coco, trigo sarraceno, dátiles. → Antioxidante: Neutraliza a los radicales libres, sustancias que causan envejecimiento celular, deterioror del ADN y cáncer. → Antitóxica: Neutraliza la acción de diversas sustancias tóxicas, como por jemplo las nitrosaminas, que se encuentran en las carnes curadas y/o carnes procesadas. → Aumenta las defensas contra las infecciones. → Contribuye a la formación del colágeno, tejido fibrosa necesario para la cicatrización de las heridas. →Mejora la consistencia de los huesos y de los dientes.

→ Fortalece las paredes de los capilares y arterias.

→ Favorece la absorción del hierro "no hem" (el que contienen los vegetales)

La carencia se puede manifestar de maneras como las siguientes: - cansancio - mala cicatrización de las heridas - pequeñas hemorragias bajo la piel - escorbuto Hay que aumentar las necesidades de esta vitamina si: - tabaquismo - estrés - infecciones

- heridas

- quemaduras · La vitamina C es bastante inestable y se destruyen fácilmente por la acción del calor y la luz.

Así que ya sabes.! Que no te falte vitamina C, intenta llevar una dieta equilibrada para no tener carencias de vitaminas y refuerza con algún suplemento natural si fuera necesario, consulta con tu especialista.

Estudios y bibliografía:

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· Frei B. To C or not to C, that is the question! J Am Coll Cardiol. 2003;42(2):253-255.

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