• Cristina Santiago

Alimentos ecológicos, ¿merece la pena comprarlos?


- ALIMENTACIÓN ECOLÓGICA, ¿SE TRATA DE UNA MODA? -


A muchas personas les echa para atrás el precio de la fruta y verdura ecológica. “¡Qué caros, valen casi el doble!”, dicen unos, refiriéndose a los alimentos ecológicos. En diversas ocasiones, a simple vista, es así. Pero las apariencias engañan, y en esta ocasión, también. Porque, realmente, ¿valen tanto? ¿Por qué pagamos más por ellos? ¿Qué tienen de especial? ¿Qué no poseen? ¿Tiene algo que ver con que actualmente más de 3.000 millones de personas en todo el mundo están desnutridas (1)? Se calcula que en los paÍses desarrollados un 30% de la población sufre déficit de micronutrientes (2). Lo explicamos. La mal llamada agricultura convencional empezó dentro de la revolución verde, es decir, tan solo hace unos 80 años mientras que la historia de la agricultura tiene más de 10.000. Y por aquel entonces… ¡esa agricultura sí que era 100% ecológica! Por tanto, lo correcto sería llamarla agricultura química, puesto que vemos que de convencional tiene poco y emplea productos fitosanitarios y fertilizantes químicos de síntesis, todos ellos derivados del petróleo, cuya exposición se ha relacionado con retrasos en el desarrollo infantil, funciones neurológicas alteradas, Parkinson y cáncer (3), e incluso empeoran también la calidad del sueño (4). Afortunadamente, el consumo de alimentos ecológicos en nuestro país -primer productor europeo de alimentos ecológicos- está creciendo, aunque de forma muy modesta, ya que el consumo interno de estos productos no llega al 2 % del consumo general, con un gasto de 20 euros por persona y año (5). Quizás os preguntéis qué diferencia hay entre estos 2 tipos de agricultura. La agricultura orgánica utiliza los recursos de la tierra, como las materias orgánicas y los estiércoles de los animales. Con ella, existe un equilibrio natural de forma que unos insectos depredan a otros y este balance es el que está en la naturaleza y en la manera de producir alimentos. La agricultura química, sin embargo, se basa en la selección de semillas, en la maquinaria pesada y utiliza grandes superficies de monocultivo. Con el monocultivo caemos en el riesgo de que las plagas acaben con toda la cosecha porque irán a ese único cultivo y para acabar con dicha invasión tendremos que usar productos fitosanitarios. Con estos se contamina tanto el planeta como a nosotros mismos, los seres humanos, como hemos señalado con anterioridad. Por ejemplo, el DDT, un plaguicida usado extensamente en el pasado, sigue estando en nuestra sangre y en nuestra grasa, a pesar de que está prohibido desde hace 10 años, ya que pasa de unas generaciones a otras. Está relacionado con producir alteraciones en el sistema nervioso y es un posible carcinógeno en seres humanos, según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) (6). Es decir, este abuso de productos fitosanitarios y fertilizantes de síntesis tiene un gran impacto en nuestra salud y en la del planeta. AGRICULTURA INTENSIVA VS AGRICULTURA ECOLÓGICA Si las ponemos a examen y las confrontamos veremos que la agricultura ecológica… Nos provee de alimentos más ricos en nutrientes que la agricultura convencional. Los alimentos han perdido muchos nutrientes desde la llamada revolución verde. Las evidencias muestran que los alimentos ecológicos son más nutritivos. Por ejemplo, el contenido de vitamina C de las manzanas ha disminuido en un 70% y las patatas han perdido un 70% en calcio y un 40% en magnesio, lo cual es alarmante.


Y entonces, ¿qué estamos comiendo? Agua con residuos de pesticidas y baja cantidad de elementos nutricionales. Los alimentos de producción industrializada no solo están dejando de cumplir su finalidad de nutrir y por tanto, de generar salud, sino que además, desde cada vez más amplios sectores científicos, se ha empezado a denunciar a los alimentos como causantes de las modernas enfermedades degenerativas (obesidad, enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc.) (7). En este aspecto, las técnicas de producción ecológicas son favorables para producir alimentos de alta concentración nutricional y organoléptica, puesto de manifiesto en diferentes estudios comparativos (8,9, 10). ¿Cuáles son las causas que han llevado a esta pérdida del valor nutricional? · Sustitución de variedades locales por variedades comerciales o híbridas. Las variedades locales son aquellas q históricamente han estado localizadas en un territorio determinado: lechugas rosadas, determinados tipos de manzanas… Estas variedades han estado con nosotros hasta la entrada de la revolución verde. Con esta entran en juego las semillas comerciales, creadas para obtener mucha productividad. Pero este incremento en el rendimiento ha tenido un efecto colateral inesperado: pérdida nutricional, lo cual influye en nuestra salud. Estas variedades híbridas acumulan pocos minerales y sintetizan pocas vitaminas. Esto tiene 2 consecuencias: - Desnutrición Mundial: se ha llegado a una situación en la que el 40% de la población mundial (incluso en países desarrollados) tiene deficiencias de micronutrientes (vitaminas y minerales). - Ingerimos alimentos pobres en nutrientes: en marzo de 2006 la OMS reconoció un nuevo tipo de malnutrición, la llamada “malnutrición tipo B”. Efectivamente, la revolución verde logró elevar el rendimiento de las semillas, pero parece que el problema se encuentra más en la calidad de los alimentos que en su disponibilidad. Los minerales son imprescindibles y muchos enzimas dependen de ellos para la eficiencia energética, la fertilidad, la estabilidad mental y la inmunidad. Estas deficiencias en minerales se registran desde mediados del siglo pasado. Según un registro de la Agencia de Estándares de Alimentos, que compara los nutrientes del período 1929-1944 y 2002, se ha producido una disminución del 5% al 40% o más en los diferentes grupos de alimentos, especialmente en los de origen vegetal.



Como vemos en las tablas, hay alimentos de origen vegetal, como las zanahorias, que han perdido casi la mitad de su potasio, calcio y hierro y más del 50% del magnesio y del cobre. En general, las verduras han perdido más nutrientes que las frutas. Junto con las zanahorias, las verduras más afectadas por esta pérdida nutricional son la patata, la cebolla y la endivia. Las frutas más afectadas por la pérdida del valor nutricional son la sandía, el melón y el aguacate. Los alimentos de agricultura y ganadería “convencional” buscan una buena estética, pero muchas veces esto implica daños colaterales en la salud. Por ejemplo, los huevos de jaula y el salmón criado en piscifactoría tienen esas tonalidades por los colorantes que las gallinas y los peces comen a través de los piensos. Uno de ellos son las cantaxantinas, autorizadas para la alimentación animal pero no para la humana, porque se los asocia con provocar lesiones en la retina (11) y que los que consumen este tipo de alimentos a pesar de estar prohíbido para consumo humano lo ingieren de manera indirecta. Además, estos animales consumen piensos con soja y maíz transgénico. · Empobrecimiento de los suelos. Han perdido la fertilidad biológica que les daba el estiércol o elementos como la paja y la arcilla. Antes también se practicaba la rotación de cultivos y el barbecho (descanso de la tierra). Esto les hacía ser suelos vivos. Pero los fertilizantes químicos no tienen el mismo efecto: solo aportan química y esta fertilidad biológica desaparece. De hecho, los suelos de la agricultura química están abonados con solo tres elementos: nitrógeno, potasio y fósforo, lo que crea un desequilibrio mineral de estos. Por ejemplo, la cebolla es un buen bioacumulador de selenio, pero si este oligoelemento no está en el suelo no se acumula en la cebolla. Además hemos de tener en cuenta que estos abonos nitrogenados hacen que la planta retenga más agua, lo que afecta a su contenido nutricional. Si hay más agua, hay menos materia seca y por tanto menos nutrientes. Así mismo, aumentan el contenido en proteínas en la planta, pero de menor valor biológico y reducen la resistencia frente a plagas y enfermedades de los cultivos. También hay que considerar que el abuso de estos fertilizantes de síntesis en la agricultura industrializada puede provocar la presencia de residuos (nitratos y nitritos) en vegetales y si se acumulan en grandes cantidades pueden tener efectos cancerígenos. Así, las concentraciones de nitratos es más alta en los vegetales procedentes de cultivo convencional, variando en función de la especie, en promedio, 50% más en el caso de col china, 35% para la lechuga, 65% para la acelga y 28% para la espinaca. Además el empleo de fertilizantes de síntesis repercute sobre la calidad del producto durante su conservación, y pueden influir de forma importante en la producción de pérdidas durante el tiempo de almacenaje, debido a que un exceso de nitrógeno produce tejidos blandos con escasos niveles de materia seca (12). · Cultivos de Invernadero. · Implantación de sistemas de almacenamiento. Desde que un alimento se recolecta, comienza a perder nutrientes. En las grandes superficies, los alimentos pueden almacenarse durante semanas… Por tanto, hay que plantearse, ¿qué estamos comiendo? ¿Merece la pena hacer una inversión, por mínima que sea, en comida que cada vez alimenta menos y que contiene residuos de pesticidas? Juzguen ustedes mismos. · Grandes distancias que tienen que recorrer los alimentos. Al igual que señalamos en el punto anterior, con el transporte los alimentos también van perdiendo su vitalidad. · Recolección prematura de los alimentos. Es muy importante respetar el punto óptimo de maduración de un alimento, en el que se alcanza la máxima concentración de vitaminas y minerales y el máximo valor organoléptico: aroma, sabor (equilibrio entre azúcares y ácidos…), textura. Si lo recogemos de forma temprana, en ese período no se absorben todos los elementos nutritivos ni se sintetizan todas sus vitaminas al debido nivel… Es decir, se produce una pérdida del valor nutritivo. Esto es, las prácticas de la agricultura química, intensiva y moderna e industrial han traído tras de sí la pérdida de nutrientes.

“ Estamos produciendo alimentos que no alimentan. Parecen sanos, nos quitan el hambre pero tienen muy poco valor nutricional ”

¿Y qué podemos hacer para recuperar el valor nutricional de los alimentos? 1. Escoger variedades locales. La agricultura ecológica vela por la diversidad de semillas y plantas. 2. Usar fertilizantes biológicos: estiércol, paja, arcilla… La agricultura ecológica incrementa la materia orgánica. Al aumentar esta, se eleva la concentración de nutrientes de los alimentos. Los microorganismos presentes en esa materia orgánica colonizan las raíces de la planta ocasionando una mayor absorción de nutrientes por parte de la misma. Por tanto, al usar fertilizantes biológicos, los suelos son más fértiles y ricos en nutrientes. Los alimentos ecológicos nos aportan más vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales, antiox., tienen más sabor, aroma… Los últimos estudios de las diferencias nutricionales entre alimentos ecológicos y convencionales concluyen que los primeros tienen un 21% más de hierro, 29% más de magnesio, 27% más de vitamina C y un 13,6% más de fósforo. También contienen, de promedio, mayores concentraciones de cobre, manganeso y zinc (13). 3. Producción y consumo local. 4. Respeto de los ciclos biológicos de las plantas (punto óptimo de maduración). En estos 4 pilares se apoya la agricultura ecológica. Por tanto, a través de esta, vamos a recuperar el contenido nutricional de los alimentos. Es decir, la agricultura ecológica pretende producir alimentos de calidad: más nutritivos y libres de productos químicos (herbicidas, plaguicidas, aditivos de síntesis, antibióticos, hormonas…) que merman nuestra salud. OBJETIVOS DE LA AGRICULTURA ECOLÓGICA 1. Mantenimiento de la fertilidad del suelo. 2. Uso de técnicas de cultivo adecuadas. 3. Optimización de recursos. 4. Aprovechar los recursos de la zona. Recordemos que el petróleo tiene los días contados, por lo que lo más sensato es usar recursos de la zona. Con recursos internos nos podemos abastecer, podemos disponer de ellos. 5. No uso de tóxicos. 6. Control biológico de plagas. 7. Producción de alimentos de calidad, más nutritivos y sin productos químicos. ¿POR QUÉ SE HA DIFUNDIDO QUE LOS ALIMENTOS ECOLÓGICOS NO SON MÁS SALUDABLES? Quizás se deba al estudio de Standford (14). Es una revisión de estudios muy polémica. Según esta, los productos orgánicos no tienen mejor calidad ni más nutrientes. Conclusión del estudio: “La literatura publicada carece de evidencia fuerte de que los alimentos orgánicos son mucho más nutritivos que los convencionales. El consumo de alimentos ecológicos puede reducir la exposición a residuos de plaguicidas y bacterias resistentes a antibióticos”. La conclusión del artículo puede crear confusión, ya que si leemos y analizamos el mismo vemos que la gran mayoría de los estudios muestran que los alimentos ecológicos son más ricos en nutrientes que aquellos que son cultivados utilizando fertilizantes químicos y pesticidas de síntesis. Después del artículo que escribí el otro día (Industria farmacéutica y revistas científicas, ¿matrimonio de conveniencia?) puede que la conclusión de este estudio esté manipulada por haber intereses ocultos. No olvidemos que Bayer, Monsanto, etc...venden insecticidas, herbicidas, fungicidas y una lista interminable de productos químicos para los cultivos "convencionales"

Los informes de Olivier de Schutter (15), relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación, y el de la Evaluación Internacional del papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD, por sus siglas en inglés) (16), impulsado por el Banco Mundial y la FAO, señalan sin ambigüedades la alta capacidad productiva de la agricultura campesina y ecológica, igual o superior, dependiendo del contexto, a la agricultura industrial. Al mismo tiempo, señalan que esta permite más accesibilidad a los alimentos, al apostar por una producción y una comercialización local. La agricultura ecológica, con sus prácticas, respeta, conserva y mantiene la naturaleza en un porcentaje muchísimo mayor que la agricultura "convencional". Que la agricultura química es la única que puede acabar con el hambre en el mundo, se demuestra, en base a estos informes, totalmente falso. Es más, parece que produce el efecto contrario, ya que los alimentos que emplean estos métodos para su cultivo suelen ser menos ricos en nutrientes, como hemos apuntado. Según la FAO, aun situándonos en el peor de los escenarios, es decir, con la mitad de producción por parte de agricultura ecológica con respecto a la “convencional” y un gran crecimiento de la población, siempre y cuando hiciéramos un cambio en el modelo de dieta, es decir, bajando el consumo de proteína animal, la agricultura sostenible sí que sería capaz de alimentar a la población de todo el planeta.

EL COSTE DE LOS ALIMENTOS “CONVENCIONALES”, MAYOR DE LO QUE PARECE Muchas personas se quejan del precio de los alimentos ecológicos. Pero, cambiemos el planteamiento: ¿son los alimentos “convencionales” económicos? A simple vista, en numerosas ocasiones, puede parecer que sí lo son, pero como nos revela un informe de la FAO publicado en 2014, estos presentan costes indirectos que no vemos porque los pagamos entre todos… Por cada euro que gastamos en un alimento tratado con pesticidas, hay que invertir otro en subsanar los problemas medioambientales y otro en revertir los problemas de salud. No olvidemos que los alimentos que provienen de agricultura convencional tiene más cantidad de agua por lo que podemos usar el símil de medio vaso de zumo de naranja + medio vaso de agua y te cobran por un vaso de zumo de naranja completo. Es un engaño! Además de que esto tiene diferentes consecuencias en las frutas y hortalizas como vemos a continuación. ¿POR QUÉ LOS ALIMENTOS CONVENCIONALES TIENEN MÁS AGUA? Por los abonos nitrogenados, que hacen que la planta retenga más agua. Esto tiene 4 consecuencias: 1. El contenido nutricional se ve reducido. Si hay más agua, hay menos materia seca, y por tanto menos nutrientes (vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales, antioxidantes…), que es en la porción en la que se encuentran. Por ejemplo, el zumo de naranja ecológica contiene un 20% más de vitamina C que el procedente de frutos “convencionales” (8). De esta forma, por cada vasito de 100ml de zumo, una orgánica aporta 47 mg, mientras que 1 “convencional” aporta 35 mg. Es decir, para cubrir los requerimientos de vitamina C diarios (60 mg), hemos de consumir casi 200 ml , mientras que con las naranjas eco no llega a 1 y medio. Y con ese zumo no eco tb estamos ingiriendo el doble de fitoanitarios… Otros ejemplos son los pimientos rojos biológicos, q tienen un 20% más de vitamina C que los convencionales. En el caso de las cebollas, 35% más de selenio (9). Debemos de recordar la importancia de consumir alimentos de origen vegetal y nutrientes con carácter nutraceútico: alimento o parte del mismo de origen natural, con propiedades biológicas activas que proporciona beneficios para la salud, incluyendo la prevención y/o el tratamiento de enfermedades. Por ejemplo, los antioxidantes: minerales (selenio, molibdeno, hierro, cobre, zinc), polifenoles (flavonoides), vitaminas (A, C y E). Dentro del grupo de los flavoniodes se hallan las antocianinas y las antoxantinas. Las antocianinas se encuentran en vegetales rojos o morados, son hidrosolubles. Las antoxantinas son pigmentos incoloros o amarillos hidrosolubles. Otorgan sabor amargo. Las encontramos en patatas y cebollas, por ejemplo. 2. Menos sabor. A más agua, las sustancias que le otorgan sabor se encuentran diluidas. Además, el ratio azúcares/ácido es menor en agricultura química, por eso también saben menos. Los alimentos ecológicos también tienen una cantidad mayor de componentes volátiles y aromáticos favorables. Este es otro de los factores por lo que saben más. Como ejemplo ponemos el de los frutos cítricos ecológicos, que presentan un 24% más de aceites esenciales.

3. Precio. Estamos pagando agua a precio de tomate, lechuga, sandía, melón…

4. Conservación. Los “convencionales” se conservan menos porque a más agua, el alimento es más susceptible de ser atacado por bacterias. Por ejemplo, una naranja orgánica puede aguantar más semanas sin pudrirse. La col ecológica puede resistir hasta 24 días síntomas de pudrición, frente a los 6 días de la col convencional. Resumiendo: las frutas y verduras ecológicas contienen menor nivel de agua, repercutiendo en mayor materia seca, mayor concentración de los sabores, mejor ajuste en la relación del precio y mayor capacidad de conservación.

Recuerda que cada compra es un acto político, es un voto que tiene enormes consecuencias para nuestra salud, la del planeta y la de los animales. Y también tiene un gran impacto en la economía no solo de nuestro país, sino también en la mundial. Cuando hagas una compra, apuesta por el planeta en el que deseas vivir. Y no olvides de valorar correctamente, ¿qué es caro o qué es barato?

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BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA 1.- https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=14739261 2.-http://www.who.int/nutrition/topics/ida/en/ 3.- http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/2015/Report/agricultura/Plaguicidas_Y%20_Nuestra_Salud_ResumenCastellano.pdf 4.- https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27858272 5.- http://pae.gencat.cat/web/.content/al_alimentacio/al01_pae/05_publicacions_material_referencia/arxius/2016_Informe_EcoLogical.pdf 6.- https://www.atsdr.cdc.gov/es/phs/es_phs35.html 7.- https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17443714 8.- https://www.iol.uni-bonn.de/forschung/1orangenposter-final.pdf 9.-http://www.agroecologia.net/recursos/publicaciones/publicaciones-online/2010/ix-congreso/cd-actas/p1-calidad-agroalimentaria_PDF/1-3-comparacion-raigon.pdf 10.- https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20443597 11.- http://www.nutricion.org/publicaciones/revista_agosto_03/Funcionales/aditivos.pdf 12.- http://www.agroecologia.net/recursos/publicaciones/dossiers/dossier_ecocalidad_24nov09_web1.pdf 13.- https://donamarianadoces.files.wordpress.com/2012/07/nutritional-quality-organics2.pdf 14.- http://annals.org/aim/article/1355685/organic-foods-safer-healthier-than-conventional-alternatives-systematic-review 15.- http://www.srfood.org/images/stories/pdf/officialreports/20110308_a-hrc-16-49_agroecology_es.pdf 16.- http://www.unep.org/dewa/agassessment/docs/Global_SDM_050508_Spanish.pdf

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