© Copyright Cristina Santiago Nutricionista. All Rights Reserved. ®

  • Black Facebook Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black YouTube Icon
  • Cristina Santiago

¿AFECTA NEGATIVAMENTE LA DIETA VEGANA A LA INTELIGENCIA? PARTE 3

Actualizado: mar 10



Como expliqué en la segunda parte de este artículo, estoy analizando una noticia que hace unos días publicaron varios medios de comunicación. He diferenciado mi texto del de la noticia entrecomillándola y los comentarios y el análisis que he hecho de la misma los he puesto en negrita. El pasaje de la noticia en el que finalicé el último artículo es el siguiente:


También falta hierro


“Otro nutriente que escasea en la dieta vegana típica es el hierro. Aunque a menudo lo asociamos con la sangre, el hierro también desempeña un papel destacado en el desarrollo del cerebro y es esencial para mantener el órgano sano durante toda nuestra vida.


Por ejemplo, un estudio de 2007 encontró que administrar suplementos de hierro a mujeres jóvenes condujo a importantes ganancias intelectuales. En aquellas cuyos niveles de hierro en sangre aumentaron en el transcurso del estudio, su desempeño en una prueba cognitiva mejoró entre cinco y siete veces, mientras que las participantes cuyos niveles de hemoglobina aumentaron, experimentaron mayor velocidad de procesamiento.


Es sorprendentemente fácil caer en una deficiencia de hierro, a pesar de que constituye el 80% de la masa interna de nuestro planeta. Los veganos son particularmente propensos, porque el tipo de hierro que el cuerpo absorbe más fácilmente es el "hierro hemo", que solo se encuentra en las proteínas animales.


Un estudio alemán encontró que el 40% de los veganos que participaron del trabajo consumían menos de la cantidad diaria recomendada. Otras deficiencias comunes entre los veganos incluyen D3, omega-3, selenio, ácido fólico y yodo. Aunque el cuerpo puede producir D3 cuando la piel está expuesta a la luz solar, esto no compensa el faltante en las dietas de los veganos".


¡¡Es completamente falso que el hierro sea un nutriente escaso en la dieta vegana!! De hecho, muchos alimentos de origen vegetal poseen 3-6 veces más hierro que los alimentos de origen animal. Por ejemplo, una taza cocida (198 gr) de lentejas aportan 6, 59 mg de hierro*, en comparación a los 2, 6 mg de hierro que aportan 200 gr de solomillo de ternera asado**. Es cierto que el hierro vegetal y el que se encuentra en los lácteos y huevos (no hem) se absorbe peor (1-34%) (1) que el que se encuentra en la carne de animales terrestres y marinos (hem), cuya asimilación es mayor (15-35%) (2). Esto se debe a que los alimentos de origen vegetal presentan más inhibidores de este mineral, el más importante de los cuales son los fitatos (presentes en cereales integrales, legumbres y frutos secos). No obstante, el remojo, la cocción, la fermentación (por ejemplo, la que se produce en el pan que tiene levadura madre) y, sobre todo, la germinación, hacen desaparecer los fitatos en buena medida. Además, el principal potenciador de la absorción de hierro vegetal es la vitamina C y con solo añadir 50 mg de esta vitamina (presente por ejemplo en unos 30 gr de pimiento rojo crudo) a una comida rica en hierro no hem (por ejemplo, unas legumbres), se aumenta la absorción de este hierro 3-6 veces (3).


Así, tampoco es cierto que los veganos sean “especialmente propensos” a la deficiencia de hierro, porque como señala la evidencia científica, la incidencia de anemia por falta de hierro es similar en vegetarianos occidentales en comparación con aquellos que no lo son (3).


El estudio alemán al que hacen referencia en el que buena parte de los veganos no consumen el hierro que necesitan diariamente, realmente no dice nada. Lo importante realmente no es ver si un grupo concreto de personas lo hacen bien o no, sino poner de manifiesto si la dieta vegana puede satisfacer las necesidades de hierro y evitar que tengamos anemia o favorecer la aparición de otras patologías por esta carencia. Y contemplando este aspecto, podemos apreciar cómo una dieta vegana bien planificada puede satisfacer perfectamente los requerimientos de hierro y evitar la carencia de este nutriente. Y aprovecho para comentar que en Occidente la anemia suele estar causada no por un déficit de ingesta de hierro, sino por problemas de absorción a causa de enfermedades intestinales, por el consumo de medicamentos como los antiácidos, debido a un estado de inflamación crónica o por un exceso de pérdidas, como les sucede a muchas mujeres en edad fértil.


Así que no, no hace falta comer carne, vísceras y marisco para gozar de unos buenos niveles de hierro y no tener anemia. Y aunque pueda parecerlo, en el hierro hemo -presente en las carnes- no todo son ventajas. Aunque esta clase de hierro pueda parecer mejor porque su absorción es mayor, lo cierto es que su consumo excesivo está asociado a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares (4), cáncer de colon (5) y diabetes tipo 2 (6), algo que no sucede con el hierro vegetal.


Valor nutricional extraído de la Base de Datos del Dpto. de Agricultura de EEUU (USDA).

** Fuente consultada: Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA).


En referencia a lo que comentan de otras deficiencias, como la de la vitamina D, esta no solo es frecuente en veganos, ¡sino en todas las personas! De hecho, alrededor del 90 % de la población mundial presenta bajos valores de vitamina D (7). Como expliqué en la primera parte de este artículo, es cierto que un vegano se tiene que suplementar con Omega 3 de aceite de microlgas. Pero, ¿alguna vez te has parado a pensar de dónde obtiene el pescado el Omega 3? ¡De las algas! Además, también recomiendo a los omnívoros obtener el Omega 3 principalmente del aceite de microalgas, ya que este, a diferencia del pescado o del Omega 3 obtenido de este, no está contaminado con metales pesados como el mercurio, perjudicial para el sistema nervioso.


Con respecto al selenio, el contenido del mismo en los vegetales varía en función de la cantidad que tenga el suelo en el que se hayan cultivado. Por ejemplo, los suelos en Nebraska y Dakota son ricos en selenio, mientras que otras zonas de EEUU tienen un contenido mucho menor (8). En España, como reflejan las tablas de la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA), la mayoría de los vegetales suelen tener un contenido escaso de este oligoelemento. No obstante, tenemos algunas excepciones, como las semillas de sésamo (49 mcg/ 100 gr)* y especialmente los coquitos o nueces de Brasil (1917 mcg/ 100 gr)**. ¿Y cuál es la IDR (Ingesta Dietética de Referencia) de selenio? La Ingesta Dietética de Referencia (IDR) de selenio son 55 mcg tanto para hombres como para mujeres adultos (Ingestas Dietéticas de Referencia [IDR] para población española. FESNAD – 2010). No siempre un menú vegano es carente en selenio -aunque muchas veces sí lo es-, pero cuando logra cubrir las recomendaciones de este nutrientes, en numerosas ocasiones lo hace “por los pelos”. Por tanto, para asegurarnos de que una persona que excluye todos los derivados animales de su dieta obtenga el selenio que necesita diariamente, es aconsejable que opte por una de estas opciones:


1.- Consumir todos los días 1 coquito (nuez de Brasil), que aporta 66-76 mcg de selenio aproximadamente*. Mucho ojo con no excedernos y no tomar más de 3-4 coquitos al día, ya que sino podemos caer en un exceso de selenio y padecer seleniosis: síntomas digestivos o neurológicos, problemas respiratorios, renales o cardíacos, enrojecimiento facial, perdida de cabello…

2.- Tomar un suplemento de selenio.


Valor nutricional extraído de la Base de Datos del Dpto. de Agricultura de EEUU (USDA).

** Fuente consultada: Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA).


Con respecto al ácido fólico -en realidad el ácido fólico es la forma sintética de la vitamina B9, también denominada folatos, que sería el término correcto a emplear cuando estamos hablando del aporte de esta vitamina procedente de los alimentos-, no puedo estar más en desacuerdo con la noticia, ya que si la alimentación vegana está bien planteada, los requerimientos de este nutriente se satisfacen sin problemas. De hecho, los folatos a penas se encuentran en el reino animal, aunque hay algunas excepciones, como las vísceras. Así, el hígado de vaca o de cerdo son ricos en folatos (266 mcg y 212 mcg de vitamina B9 por cada 100 gr, respectivamente), pero también tienen muchísimo retinol (vitamina A), que en exceso es tóxico, por lo que no recomiendo su consumo. Por ejemplo, el hígado de vaca aporta 10250 mcg de retinol (o lo que es lo mismo, 33825 UI de vitamina A), es decir, ¡una cantidad que triplica el nivel máximo de ingesta tolerable de vitamina A para adultos, que es de 10000 UI al día (9)!


Otros alimentos de origen animal con una cantidad notable de folatos son el queso Camembert (60 % materia grasa), con 96 mcg de vitamina B9 por cada 100 gr y los huevos, con 50 mcg de vitamina B9 por cada 100 gr. No obstante, estos alimentos también poseen muchas grasas saturadas y colesterol en el caso del queso Camembert y mucho colesterol y colina en el caso del huevo. El exceso de grasas saturadas, de colesterol y de colina aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares (10, 11). Y, en general, como acabo de mencionar, los alimentos de origen animal presentan muy poca vitamina B9. Sin embargo, los folatos se encuentran en abundancia en el reino vegetal, especialmente en las legumbres, en las verduras de hoja verde, en los frutos secos y en las semillas oleaginosas y en las crucíferas. Para que te hagas una idea de la abundancia de este nutriente en el reino vegetal, voy a enumerar los alimentos vegetales más ricos en vitamina B9*:


  • Soja verde (judía mungo): 625 mcg/ 100 gr.

  • Judías azuki (alubias japonesas): 622 mcg/ 100 gr.

  • Alubias blancas: 308 mcg/ 100 gr.

  • Garbanzo: 371 mcg/ 100 gr**.

  • Lentejas: 298 mcg/ 100 gr**.

  • Pipas de girasol: 238 mcg/ 100 gr.

  • Col rizada: 150 mcg/ 100 gr.

  • Espinaca: 143 mcg/ 100gr.

  • Berros: 127, 9 mcg/ 100 gr.

  • Endibias: 115 mcg/ 100 gr.

  • Espárrago verde: 113 mcg/ 100 gr.

  • Brócoli, escarola y semillas de cáñamo: 110 mcg/ 100 gr.

  • Semillas de lino: 87 mcg/ 100 gr.

  • Col blanca: 77 mcg/ 100 gr.

  • Avellana: 71 mcg/ 100 gr.

  • Almendra: 70 mcg/ 100 gr.

  • Anacardo: 68 mcg/ 100 gr.

  • Nuez: 66 mcg/ 100 gr.

  • Pistacho y piñones: 58 mcg/ 100 gr.


Es decir, como podemos apreciar (¡y esto basta con mirarlo en una tabla de composición de alimentos!) si comparamos un alimento con notable contenido de B9 en el reino animal, como por ejemplo el citado queso Camembert con otra materia prima abundante en folatos pero del reino vegetal, vemos como esta última nos aporta más de 6 veces la cantidad de B9 en relación al queso. Así que esta la afirmación de que la dieta vegana suele ser deficiente en folatos ¡es completamente errónea! Lo repito una vez más: solo lo será si la alimentación está mal planificada, como sucede con cualquier otro patrón dietético.


* Los valores de vitamina B9 se refieren al alimento en crudo y se han extraído de la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) o, en caso de que no estén indexados en dicha fuente, se han obtenido de la Base de Datos del Dpto. de Agricultura de EEUU (USDA). Hemos de tener en cuenta que los folatos son sensibles al calor y se pueden producir pérdidas de más del 50% de esta vitamina durante los procesos térmicos.

** Debido a la gran diferencia de valores entre las tablas de composición de alimentos de la BEDCA y de la USDA, he hallado una media de la cantidad de B9 contenida en estos alimentos.


Con respecto al yodo y a la vitamina D, ya hablé de estos nutrientes en la primera parte del análisis de esta noticia.


Consumo de huevos


“Según una investigación no publicada de Wallace, los vegetarianos tienen la ingesta más baja de cualquier grupo demográfico. "Tienen niveles extremadamente bajos de colina, hasta el punto en que podría ser preocupante", dice. Para los veganos es probable que la imagen sea aún más sombría, ya que las personas que comen huevos tienden a tener casi el doble de niveles de colina que aquellos que no lo hacen. Y aunque las autoridades de EE.UU. han establecido ingestas sugeridas, podrían quedarse cortas.


Wallace apunta a un estudio de 2018 que encontró que los bebés de mujeres que consumieron el doble de la cantidad considerada "adecuada" (alrededor de 930 mg por día) en el último tercio del embarazo disfrutaron de una ventaja cognitiva duradera. A modo de comparación, el vegetariano promedio obtiene aproximadamente una quinta parte de esa cantidad”.


La colina está presente en todas las membranas celulares, tanto de plantas como de animales. Ayuda a transportar nutrientes y es precursora de la acetilcolina, un neurotransmisor involucrado en la memoria, en la transmisión de impulsos nerviosos y en el desarrollo del cerebro del feto (12, 13).


En 1998 el IOM lo reconocía como nutriente esencial, al igual que la EFSA. Pero hay expertos que no lo consideran esencial porque argumentan que el cuerpo lo produce en cantidad adecuada. No obstante, cuando la ingesta de folato, B12 y metionina es baja, su síntesis es limitada (12-14). En España, las tablas de IDR (Ingestas Dietéticas de Referencia) para población española FESNAD 2010 no la contemplan (15, 16).


Realmente, como no hay suficientes datos científicos para fijar una CDR (Cantidad Diaria Recomendada) el IOM ha establecido para este nutriente una Ingesta Adecuada (AI). Así, parece ser que los hombres adultos necesitan 550 mg y las mujeres 425 mg. En el embarazo y en la lactancia se requieren 450 y 550 mg al día, respectivamente. Las cantidades sugeridas por la EFSA son bastante similares. (12, 14). Hay que señalar que durante el embarazo la capacidad del cuerpo para producir colina aumenta por el estrógeno (17), así como también se incrementa la absorción intestinal de los nutrientes. En EEUU, se consumen entre 700 y 1000 mg al día, es decir, casi el doble de lo recomendado (18).



¿PUEDE UNA DIETA VEGANA CUBRIR SUS REQUERIMIENTOS?


Bien planificada, SÍ. Para ello, hemos de comer en cantidad suficiente una dieta vegetal integral, en la que primen las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas oleaginosas mínimamente procesados o sin procesar. Y reducir todo lo posible alimentos superfluos, como los ultraprocesados, el azúcar y las harinas refinadas (la colina se pierde con el refinado). Las embarazadas y las mujeres lactantes también pueden cubrir sus requerimientos de colina con una alimentación vegana bien planificada, pero hay expertos que recomiendan suplementarla en el embarazo para evitar posibles defectos del tubo neural, al igual que sucede con la vitamina B9. Los vegetales con mayor contenido de colina son los siguientes:


  • Legumbres (1 taza (t.) cocida 66, 5 mg*, especialmente la soja -1 taza cocida: 81, 7 mg).

  • Frutos secos  (sobre todo las almendras -52 mg/ 100 gr-).

  • Quinoa (1 t. cocida: 42, 5 mg).

  • Brócoli y coliflor hervidos (40, 1 mg/ 100 gr y 39, 1 mg/ 100gr, respectivamente).

  • Alcachofas cocidas (34, 4 mg/ 100 gr).

  • Aguacate (1 unidad mediana: 28, 4 mg).

  • Espárragos hervidos (26, 1 mg/ 100 gr).

  • Espinacas (19, 3 mg/ 100 gr).

  • Patatas cocidas (13, 5 mg/ 100 gr).

  • Naranjas (1 unidad mediana: 15 mg).

  • Plátanos (1 ud mediana: 11, 6 mg)*2.


He hallado la media de 1 taza cocida de garbanzos, lentejas, soja, judía mungo y alubias blancas.

*(2) Los valores de colina de todos los alimentos citados se han obtenido del Dpto. de Agricultura de EEUU (USDA).


EL EXCESO DE COLINA PUEDE SER PREJUDICIAL


Los huevos, así como las carnes rojas y blancas, los lácteos, el pescado y el marisco, son fuente de colina, que, al igual que sucede con la carnitina (presente en la carnes rojas), las bacterias intestinales transforman en trimetilamina y en el hígado se convierte en TMAO (óxido de trimetilamina), una sustancia que promueve la enfermedad cardiovascular (19). Además, el exceso de colina también podría aumentar el riesgo de padecer cáncer de próstata, de ayudar a que se propague y de aumentar el riesgo de muerte por este (20, 21).


Cerrando ya el análisis de la noticia, reitero lo que muchas otras veces ya he dicho: cualquier dieta mal planificada te va a dar problemas. El problema, en realidad, es que la gente no se asesora bien y la alimentación de un individuo ha de ser PERSONALIZADA. Se pueden dar pautas, se pueden hacer protocolos, pero cada persona, en realidad, tiene requerimientos diferentes en función de sus propias circunstancias (edad, sexo, estado fisiológico, estrés, nivel de actividad física, patologías, etc). Como se suele decir: “no hay enfermedades, sino enfermos”. Otro problema es que se suele tener una visión muy escasa de los factores que afectan a la salud y muchas veces este se reduce a uno solo: la comida. En ocasiones veo o leo en redes sociales y en Internet frases del tipo: “esta dieta no me/ te funciona”. Pero, ¿te has parado a analizar detenidamente cómo está el resto de tu vida o sabes algo más de la vida de esa persona además de su patrón dietético? Tu trabajo, relaciones, horas de sueño, bienestar emocional, niveles de estrés, actividad física, etc. afectan enormemente a tu salud global. Por muy bien que comas, si alguno de estos factores no está en armonía, eso va a afectar a tu salud. La ecuación normalmente se reduce a SALUD= ALIMENTACIÓN. ¡Completamente falso! Y ojo, por favor, no malinterpretes mis palabras: no estoy diciendo que practicar una dieta sana no sea importante para nuestra salud, porque sí que lo es, y mucho. La comida es, de hecho, la gasolina del cuerpo, pero la mente es el conductor, y si tú no sabes gestionar adecuadamente tu vida (siguiendo la metáfora del coche, si tú no sabes conducir correctamente) aunque tengas un ferrari al que le suministras la mejor materia prima... ¡te vas a estrellar!


Y volviendo a la dieta vegana, para cerrar este artículo y hacer un resumen del mismo, mantengo lo que llevo diciendo mucho tiempo: que numerosos organismos oficiales la avalan. Y no solo eso: una alimentación integral basada en plantas es capaz de revertir, en ocasiones, algunas patologías, como las enfermedades cardiovasculares (ECV) -la primera causa de muerte en los países desarrollados- (22, 23, 24), la hipertensión arterial (25, 26), la diabetes tipo 2 (27, 28) y la obesidad (29). De hecho, la alimentación integral a base de plantas es la única que ha mostrado revertir la enfermedad coronaria en la mayoría de pacientes.


Por tanto, practicar una dieta a base de plantas si está bien balanceada, va a aportarte grandes beneficios a tu salud, pero no olvides cultivar las otras áreas de tu vida anteriormente mencionadas para que puedas gozar de buena salud. Recuerda que la salud es, ante todo, equilibrio.


Por otra parte, para aumentar el contenido nutricional de la dieta y reducir los componentes tóxicos de la misma, recomiendo que los alimentos sean ecológicos, es decir, que sean cultivados sin pesticidas de síntesis química, ya que estos han mostrado tener más contenido en antioxidantes (30) y algunos estudios muestran que su aporte nutricional es más elevado (31, 32, 33).


PD1: Si deseas aprender a comer de forma vegana y saludable para no tener carencias nutricionales, tienes toda esta (y mucha más) información ampliada en mi libro Nutrición Veg & Sana, una completísima guía sobre nutrición vegetal saludable basada en la ciencia. Puedes hacerte con mi libro aquí


PD2: si deseas un plan nutricional y unas pautas de estilo de vida saludables PERSONALIZADAS, adaptadas a tus objetivos, necesidades, gustos, circunstancias y patologías (en caso de presentarlas), escríbeme a consulta@cristinasantiago.es



REFERENCIAS


1.- Baroni L et al. Vegan Nutrition for Mothers and Children: Practical Tools for Healthcare Providers. Nutrients. 2019; 11(1): 5.

2.- Gaitán D. Olivares M AM, Pizarro F. Biodisponibilidad de hierro en humanos. Rev chil nutr. 2006; 33 (2):142-8.

3.- Saunders AV et al. Iron and vegetarian diets. Med J Aust 2013; 199 (4): S11-S16.

4.- Fang X et al. Dietary intake of heme iron and risk of cardiovascular disease: a dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. Nutr Metab Cardiovasc Dis. 2015;25(1):24-35.

5.- Bastide NM et al. Heme iron from meat and risk of colorectal cancer: a meta-analysis and a review of the mechanisms involved. Cancer Prev Res (Phila) 2011;4(2):177–84.

6.- Talaei M et al. Meat, Dietary Heme Iron, and Risk of Type 2 Diabetes Mellitus: The Singapore Chinese Health Study. Am J Epidemiol. 2017;186(7):824-833.

7.- Hilger J et al. A systematic review of vitamin D status in populations worldwide. Br J Nutr. 2014;111(1):23-45

8.- Davis B, Melina V. Becoming Vegan. Comprehensive edition. The complete reference to plant-based nutrition. Tennessee: Book Publishing Company; 2014. p. 200.

9.- Food and Nutrition Board, Institute of Medicine. Vitamin A. Dietary Reference Intakes for Vitamin A, Vitamin K, Arsenic, Boron, Chromium, Copper, Iodine, Iron, Manganese, Molybdenum, Nickel, Silicon, Vanadium, and Zinc. Washington, D.C.: National Academy Press; 2001:65-126

10.- Hever J. Plant-Based Diets: A Physician’s Guide. Perm J. 2016. 20(3): 93–101

11 .- Wang Z et al. Gut flora metabolism of phosphatidylcholine promotes cardiovascular disease. Nature. 2011;472(7341):57-63

12.- Institute of Medicine. Dietary Reference Intakes for Thiamin, Riboflavin, Niacin, Vitamin B6, Folate, Vitamin B12, Pantothenic Acid, Biotin, and Choline. Washington (DC): The National Academies Press; 1998.

13.-https://lpi.oregonstate.edu/mic/othernutrients/choline).

14 .-EFSA. Dietary Reference Values for choline. EFSA Journal. 2016; 14 (8)

15 .- bit.ly/2LhHJ09

16 .- bit.ly/2MSkXO7.

17.- Zeisel S. Choline: Critical role during fetal development and dietary requirements in adults. Annu Rev Nutr. 2006;26:229–250

18.- Choline: there's something fishy about this vitamin. Harv Health Lett. 2004 Nov;30(1):3)

19.- Wang Z et al. Gut flora metabolism of phosphatidylcholine promotes cardiovascular disease. Nature. 2011;472(7341):57-63

20.- Richman EL et al. Intakes of meat, fish, poultry, and eggs and risk of prostate cancer progression. Am J Clin Nutr. 2010;91(3):712-21.

21.- Richman EL et al. Egg, red meat, and poultry intake and risk of lethal prostate cancer in the prostate-specific antigen-era: Incidence and survival. Cancer Prev Res (Phila) 2011;4(12):2110 - 2121

22.- Freeman AM et al. Trending Cardiovascular Nutrition Controversies. J Am Coll Cardiol. 2017;69(9):1172-1187

23.- Ornish D et al. Can lifestyle changes reverse coronary heart disease? The Lifestyle Heart Trial. Lancet 1990;336(8708):129-33

24.- Ornish D et al. Intensive lifestyle changes for reversal of coronary heart disease. JAMA. 1998;280(23):2001-7

25.- Alexander S et al. A plant-based diet and hypertension. J Geriatr Cardiol. 2017;14(5):327-330.

26.- Lindahl O et al. A vegan regimen with reduced medication in the treatment of hypertension. Br J Nutr. 1984;52:11–20.

27.- Anderson JW et al. High-carbohydrate, high-fiber diets for insulin-treated men with diabetes mellitus. Am J Clin Nutr. 1979;32(11):2312-21

28.- Crane MG et al. Regression of Diabetic Neuropathy with Total Vegetarian (Vegan) Diet. J Nutr Med. 1994;4(4): 431-439

29.- Berkow SE et al. Vegetarian diets and weight status. Nutr Rev 2006;64(4):175-88

30.- Barański M et al. Higher antioxidant and lower cadmium concentrations and lower incidence of pesticide residues in organically grown crops: a systematic literature review and meta-analyses. Br J Nutr. 2014;112(5):794-811

31.- Crinnion WJ. Organic foods contain higher levels of certain nutrients, lower levels of pesticides, and may provide health benefits for the consumer. Altern Med Rev. 2010;15(1):4-12.

32.- Hunter D et al. Evaluation of the micronutrient composition of plant foods produced by organic and conventional agricultural methods. Crit Rev Food Sci Nutr. 2011;51(6):571-82

33.- Asami DK et al. Comparison of the total phenolic and ascorbic acid content of freeze-dried and air-dried marionberry, strawberry, and corn grown using conventional, organic, and sustainable agricultural practices. J Agric Food Chem. 2003;51(5):1237-41






136 vistas