• Cristina Santiago

ALIMENTOS ANTIINFLAMATORIOS Y SUS EFECTOS EN NUESTRA SALUD

Actualizado: ene 5



En el anterior artículo os hablaba de la necesidad de la reforma del sistema educativo y sanitario debido al enorme gasto de dinero que se destina al tratamiento de enfermedades crónicas, tales como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión o la diabetes. Así, en EEUU, en 2015 se destinaron a la atención médica ¡casi 3 TRILLONES de dólares!, de los cuales la mayor parte se emplean en el tratamiento de las enfermedades crónicas [1] y, desafortunadamente, en numerosas ocasiones son protocolos ineficaces. La mejor alternativa de la que disponemos a día de hoy es la PREVENCIÓN, puesto que más del 80% de las afecciones crónicas podrían evitarse mediante la adopción de recomendaciones de estilo de vida saludable (2, 3).


El problema es que los médicos no se sienten capacitados para asesorar a sus pacientes y brindarles pautas de un estilo de vida sano, debido a las escasas horas de estudio de nutrición que estos profesionales sanitarios tienen durante su carrera universitaria (4) y a la gran desinformación que existe. Por ello, voy a proporcionar unas pautas de estilo de vida sano que evitan la inflamación -que ha sido implicada como un factor causal de casi todas las enfermedades crónicas (5)- para promover así la salud, vivir más y con más calidad de vida, puesto que el 80% de la población quiere vivir en un mejor estado de salud pero no sabe cómo lograrlo (6). Estas pautas son en las que se basa la medicina del estilo de vida:


  • Alimentación integral basada en plantas. Es una herramienta muy poderosa para prevenir, tratar e incluso revertir algunas enfermedades. Como he mostrado en la tabla de arriba, los alimentos vegetales integrales ejercen efectos antiinflamatorios (7), por lo que deben ser la piedra angular de nuestra alimentación. Una dieta antiinflamatoria tiene efectos beneficiosos sobre la obesidad y la diabetes -que son 2 enfermedades inflamatorias-, reconocidas como factores de riesgo de ECV (enfermedades cardiovasculares) y numerosos tipos de cáncer (8). Además, un patrón dietético inflamatorio está asociado con mayor riesgo de depresión (23).


- El vínculo entre la inflamación y la obesidad puede residir en el microbioma intestinal. Este parece actuar como órgano endocrino que fabrica cientos e incluso miles de sustancias químicas que influyen en la regulación de diversos órganos. Dichos compuestos juegan un papel importante en el desarrollo del llamado intestino “permeable”, que permite que las toxinas ingresen al torrente sanguíneo y produce de esta manera inflamación, promoción de ECV, obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades crónicas. La obesidad, a su vez, está relacionada con la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 (8). La cifra de personas con obesidad y sobrepeso en el mundo es realmente impactante: en 2016, el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas (25). El practicar una dieta de alimentos vegetales e integrales (antiinflamatoria) promueve el consumo de alimentos que contienen más nutrientes en menos calorías, lo cual resultará en un IMC (Índice de Masa Corporal) más saludable, en una posible pérdida de peso y un riesgo menor de desarrollar ECV y algunos de los cánceres más comunes (8).


- Para prevenir la diabetes tipo 2, dos focos importantes son la reducción del azúcar refinado y de los alimentos de origen animal. Algo a tener muy en cuenta, ya que según cifras de la OMS del año 2014 la diabetes es una enfermedad que afecta a 422 millones de personas en todo el mundo, un número que no ha parado de crecer desde hace décadas (9). Cada ración diaria de bebidas azucaradas se ha relacionado con un aumento del 25% en el riesgo de diabetes. Los datos del Nurses and Physicians’ Health Studies mostraron que la sustitución de solo un 5% de las calorías procedentes de las proteínas animales por aquellas vegetales redujo el riesgo de diabetes en un 23% (10). Un metaanálisis reveló que el consumo de cada porción de carne procesada se asoció con un aumento del 51% en el riesgo de padecer diabetes (11). Otro metaanálisis puso de manifiesto que el alto consumo de huevos estaba asociado con un incremento del 68% en el riesgo de desarrollar esta enfermedad (12).


En los estudios, una dieta basada en alimentos vegetales integrales ha mostrado ser igual e incluso más eficaz que los fármacos que se suelen prescribir para tratar la diabetes, con la ventaja de no presentar sus nocivos efectos secundarios: severa hipoglucemia, insuficiencia cardíaca, aumento de peso, lesión renal aguda, pancreatitis, aumento de fracturas, deficiencia de B12, diarrea… Según una revisión de 14 estudios de intervención (que evidencian causalidad), la alimentación a base de vegetales se ha mostrado como la más eficaz en el abordaje de la diabetes tipo 2 (8).


-Las ECV son la principal causa de muerte en todo el mundo. Según la OMS, en 2015 murieron a causa de esta enfermedad casi 18 millones de personas en todo el mundo. Es decir, casi 1/3 de las muertes en el mundo se deben a las EVC (13). La aterosclerosis -endurecimiento parece ser el resultado del daño oxidativo a las células endoteliales que recubren el sistema vascular. El daño a la capa endotelial de las arterias coronarias es un proceso progresivo que comienza con inflamación que resulta de la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (el llamado colesterol “malo” o LDL). Cuando en la sangre el colesterol “malo” (LDL) está elevado este hace que la pared de los vasos sanguíneos sea permeable al colesterol y se acumule en el interior de las arterias. Si este proceso no se revierte se desarrollará una placa de ateroma en la pared de la arteria, cuya ruptura puede provocar un infarto de miocardio e incluso la muerte súbita (8). Además de evitar o limitar la ingesta de colesterol y grasas saturadas (presentes en los ultraprocesados, alimentos de origen animal y aceites de coco y palma) -que aumentan en sangre los niveles de colesterol “malo” (LDL)-, se debería controlar la ingesta de carnitina y colina (presentes en carnes rojas y huevos, principal y respectivamente), ya que son convertidas en TMAO (óxido de trimetilamina), que parece incrementar el riesgo cardiovascular (14, 15).


Según William C. Roberts, cardiólogo y editor jefe durante más de 30 años del American Journal of Cardiology, director Ejecutivo del Instituto Cardiovascular Baylor, autor de más de 1000 publicaciones científicas y de más de una docena de libros de cardiología, si adoptásemos una dieta integral a base de plantas, se acabaría con la pandemia de enfermedades cardíacas que azotan a Occidente (16). Y, a diferencia de las estatinas -fármaco empleado para reducir los niveles de colesterol- no presenta efectos secundarios nocivos, todo lo contrario.


-Cáncer. La creencia actual es que la mayoría de los cánceres son el resultado de anormalidades genéticas heredadas. Sin embargo, el 90% de los tumores malignos están enraizados en nuestro estilo de vida y exposiciones ambientales, como por ejemplo la alimentación.


El cáncer de colon es el tercero más diagnosticado. En 2015 murieron 832000 personas a causa del mismo en todo el mundo. La típica dieta occidental (elevada ingesta de carnes rojas y alimentos altamente procesados ​​y bajas cantidades de frutas, verduras, legumbres y fibra), que promueve la inflamación, se ha relacionado con un mayor riesgo y desarrollo de cáncer colorrectal. De hecho, los factores de estilo de vida modificables (dieta y actividad física) están cada vez más asociados con el riesgo padecer esta patología, quizás en mayor medida que en cualquier otra neoplasia maligna (8).

En referencia al cáncer de próstata, es el cáncer más diagnosticado entre los hombres. En 2015, murieron en todo el mundo alrededor de 370000 personas como consecuencia de esta enfermedad (19). Al igual que con muchas otras neoplasias malignas, la dieta y la obesidad contribuyen a procesos inflamatorios crónicos que conducen a la agresividad de la enfermedad. Además, la obesidad se ha implicado no solo en el desarrollo sino también en la progresión del cáncer de próstata (17).


Una alimentación integral a base de plantas parece mostrarse protectora contra el cáncer de próstata. Así lo pusieron de manifiesto Ornish y colaboradores en un estudio publicado en The Journal of Urology en 2005: en los individuos que formaron parte de esta investigación -a los que se les había detectado cáncer de próstata de bajo grado en fase temprana- y que adoptaron esta dieta durante un año, el tamaño y la progresión del tumor se redujo. Y sin medicación, quimioterapia ni radioterapia, ya que estas personas habían declinado estos tratamientos. En el estudio se emplearon exclusivamente cambios intensivos en su alimentación y en su estilo de vida: dieta vegana, proteína de soja, suplemento de vitaminas C y E, selenio, ejercicio (caminar 30 minutos 6 días / semana) y un grupo de apoyo y programa de manejo del estrés de 1 hora a la semana (18). Se necesitan más investigaciones para profundizar en los efectos de una alimentación vegetal en personas con esta enfermedad.


Con respecto al cáncer de mama, es la neoplasia maligna más común y temida entre las mujeres. En 2016 se cobró la vida de más de 520000 mujeres en todo el mundo (19). Al igual que sucede con otros tipos de cáncer, el de mama puede atribuirse en parte a un patrón de estilo de vida desequilibrado que conlleva obesidad. Como contrapartida, la fibra parece proteger frente a esta enfermedad porque reduce la absorción de estrógeno en el intestino, el cual puede impulsar el desarrollo y la agresividad del cáncer de mama (20).


Según los datos mundiales de 2014 del Instituto Americano para la Investigación del Cáncer, la dieta, la actividad física y el control de peso son los principales factores que contribuyen a la supervivencia a largo plazo después de un diagnóstico de cáncer de mama. Así, un estudio siguió a casi 1500 mujeres diagnosticadas con cáncer de seno en etapa temprana. Estas pacientes fueron seguidas durante 9 años y se evidenció una tasa de mortalidad 50% menor en aquellas que se adherieron a un patrón dietético rico en frutas y verduras (5 raciones al día) y a la práctica de deporte regular (30 minutos, 5 veces por semana) en comparación con las que no lo hicieron (8).


- Depresión. Afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y es la principal causa mundial de discapacidad (24). Un patrón dietético inflamatorio (ultraprocesados, granos refinados, carne…) está asociado con mayor riesgo de depresión (23), de ahí la importancia de practicar una alimentación integral basada en plantas. Las verduras, las frutas, las legumbres, los cereales integrales y las grasas saludables deben convertirse en nuestros alimentos básicos y han sido recomendados como componentes clave de un estilo de vida saludable para evitar las enfermedades crónicas que más habitualmente tenemos en Occidente (21).


El alto consumo de proteína animal se ha asociado con un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular y mortalidad por todas las causas. En este mismo estudio, el alto consumo de proteína de origen vegetal demostró una disminución general de la mortalidad por todas las causas, de ahí la importancia de la fuente de la cuál escojamos nuestras proteínas (y del resto de nutrientes) (22).


  • Otros factores de estilo de vida que nos ayudan a evitar la inflamación para reducir el riesgo de presentar enfermedades crónicas: actividad física regular, manejo del estrés (yoga, tai chi, meditación, fitoterapia, aromaterapia…), resiliencia emocional (capacidad de una persona para hacer frente a una situación adversa) y evitar el abuso de fármacos (emplearlos solo cuando sea necesario) (8).


REFERENCIAS:

1.- Dieleman JL et al. US spending on personal health care and public health, 1993–2013. JAMA. 2016;316(24):2627–46.

2.- Hyman MA et al. Lifestyle medicine: Treating the causes of diseases. Altern Ther Health Med. 2009;15(6):12–4.

3.- Ford ES et al. Healthy living is the best revenge: Findings from the European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition-Potsdam study. Arch Intern Med. 2009;169(15):1355–62.

4.- Adams KM et al. The state of nutrition education at US medical schools. J Biomed Educ. 2015;2015:357627.

5.- Hunter P. The inflammation theory of disease. The growing realization that chronic inflammation is crucial in many diseases opens new avenues for treatment. EMBO Rep. 2012 Nov 6; 13(11):968-70.

6.- Alpert JS. Failing grades in the adoption of healthy lifestyle choices. Am J Med. 2009;122(6):493–4.

7.- Watzl B. Anti-inflammatory effects of plant-based foods and of their constituents. Int J Vitam Nutr Res. 2008; 78(6):293-8.

8.- Bodai BI et al. Lifestyle Medicine: A Brief Review of Its Dramatic Impact on Health and Survival. Perm J. 2018; 22: 17-025.

9.- https://www.who.int/diabetes/global-report/es/

10.- Malik VS et al. Dietary Protein Intake and Risk of Type 2 Diabetes in US Men and Women. Am J Epidemiol. 2016; 183(8):715-28.

11.- Micha R et al. Unprocessed red and processed meats and risk of coronary artery disease and type 2 diabetes--an updated review of the evidence. Curr Atheroscler Rep. 2012; 14(6):515-24.

12.- Djoussé L. Relation of eggs with incident cardiovascular disease and diabetes: friends or foes?Atherosclerosis. 2013; 229(2):507-8.

13.-https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cardiovascular-diseases-(cvds)

14.- Wang Z et al. Gut flora metabolism of phosphatidylcholine promotes cardiovascular disease. Nature. 2011;472(7341):57-63

15.- Hever J. Plant-Based Diets: A Physician’s Guide. Perm J. 2016. 20(3): 93–101

16.- Roberts WC. The cause of atherosclerosis. Nutr Clin Pract. 2008;23(5):464-7

17.- Anand P et al. Cancer is a preventable disease that requires major lifestyle changes. Pharm Res. 2008;25(9):2097–116

18.- Ornish D. Changes in prostate gene expression in men undergoing an intensive nutrition and lifestyle intervention. Proc Natl Acad Sci U S A. 2008 Jun 17; 105(24):8369-74.

19.- Global Burden of Disease Cancer Collaboration. Fitzmaurice C et al. Global, regional, and national cancer incidence, mortality, years of life lost, years lived with disability, and disability-adjusted life-years for 32 cancer groups, 1990–2015. A systematic analysis for the Global Burden of Disease Study. JAMA Oncol. 2017;3(4):524–48

20.- Kotepui M. Diet and risk of breast cancer. Contemp Oncol (Pozn) 2016;20(1):13–9.

21.- Bodai BI et al. Breast cancer survivorship: a comprehensive review of long-term medical issues and lifestyle recommendations. Perm J. 2015; 19(2):48-79.

22.- Song M et al. Animal and plant protein intake and all-cause and cause-specific mortality: results from two prospective US cohort studies. JAMA Intern Med. 2016; 176(10): 1453–1463.

23.- Lucas M et al. Inflammatory dietary pattern and risk of depression among women. Brain Behav Immun. 2014; 36: 46–53.

24.- https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression

25.- https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

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