• Cristina Santiago

¿ES SALUDABLE EL ACEITE DE COCO?



La industria del aceite de coco suele citar estudios de poblaciones que ingieren mucho coco para alegar que el aceite de coco no tiene efectos perjudiciales. Sin embargo, estas poblaciones suelen consumir el coco entero, no en forma de aceite. Y la diferencia puede ser considerable, ya que el coco tiene fibra y antioxidantes, y estos componentes pueden reducir los niveles de colesterol “malo” o LDL (que es el principal factor de riesgo para la enfermedad coronaria, nuestra principal causa de muerte). Y de hecho, cuando se añade psyllium -cáscara (salvado) de las semillas de la planta de origen asiático Plantago ovata-, que es muy rico en fibra soluble (la más efectiva para reducir el colesterol “malo” o LDL), al aceite de coco, se atenúa el impacto nocivo que las grasas saturadas del aceite de coco ejercen sobre el colesterol en sangre (1). Y la fibra de los copos de coco (hechos con harina de coco) puede disminuir los niveles de colesterol total y “malo” o LDL de forma similar al salvado de avena (2). Además, el coco también tiene proteínas, a diferencia del aceite de coco, que carece de las mismas. Y estas proteínas parecen así mismo, reducir los niveles de colesterol total y LDL (3).

En referencia a las investigaciones con leche de coco, las conclusiones son contradictorias: algunos estudios señalan que no presenta un efecto negativo en el perfil lipídico, sino al contrario, ya que disminuye los niveles de colesterol “malo” (LDL) y aumenta los del “bueno” (HDL) (4), mientras que otros señalan que un consumo frecuente de leche de coco (≥ 3 veces por semana) incrementa el riesgo de enfermedad vascular en adultos (5), porque la leche de coco, según indica este estudio, puede alterar gravemente la función arterial, tanto como un McMuffin de salchicha y huevo. No obstante, cabe señalar que en este estudio no se compararon a las hamburguesas con la leche de coco de forma aislada, sino que se comparó a un menú formado por un McMuffin de huevo, otro de salchicha y 2 tortitas de papa con una comida de arroz cocinada en leche de coco, que también tenía un huevo y anchoas (6).

El ácido esteárico es una grasa saturada que no aumenta el colesterol “malo” (LDL), pero otros ácidos grasos saturados como el palmítico, el laúrico y el mirístico (especialmente estos 2 últimos, sobre todo el ácido láurico, el mayoritario en el aceite de coco), sí que lo incrementan muy notablemente. Y el aceite de coco está compuesto en un 71% por ácido laúrico, mirístico y palmítico (7, 8). El resto de grasas del aceite de coco son mayoritariamente triglicéridos de cadena media: ácidos caprílico y cáprico, que también elevan muy considerablemente los niveles de colesterol “malo” (LDL) (9). Aunque el aceite de coco también eleva los niveles de colesterol bueno o “HDL”, lo cierto es que el colesterol HDL no parece tener una implicación directa en la protección frente a las enfermedades cardiovasculares. Así, las personas que viven toda su vida con altos niveles de colesterol “bueno” no parecen tener menor riesgo de ataque al corazón (10). Es decir, tener niveles altos de HDL no parece protegernos de las patologías cardiovasculares. En lo que debemos centrarnos es en reducir los niveles de colesterol “malo” (LDL) (11).

En cuanto al aceite de coco virgen, hay poca evidencia de la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares. Y la que hay disponible, es de bajo rigor metodológico o se encuentra en una etapa muy temprana y se limita a estudios en animales y algunos ensayos en humanos (12). ¿Y qué sucede con el consumo de la pulpa de coco? Los habitantes de la isla de Tokelau, en el Sur del Pacífico, que basan principalmente su dieta en cocos (no en su aceite) presentan niveles de colesterol elevados. Su alimentación está compuesta en un 87% por alimentos de origen vegetal. A penas comen carne roja, pollo y huevos y no toman leche. El alcohol no lo suelen consumir y su ingesta de cereales, harinas y azúcar es baja (13). Por tanto, a la vista de todos estos estudios, no está respaldado por la ciencia el calificar al aceite de coco como beneficioso para la salud cardiovascular.


Mi recomendación es, de momento y hasta que exista evidencia que corrobore los supuestos beneficios para la salud que se atribuyen al coco y al resto de productos que se obtienen del mismo, como la leche de coco y el aceite de coco, evitarlos, especialmente si tienes niveles de colesterol altos o padeces una enfermedad cardiovascular. En caso de que seas una persona sana, sin patologías, también recomiendo que no abuses de su consumo. Si te gusta mucho el coco, opta por comerlo entero (por ejemplo, en forma de yogurt o de leche de coco), ya que de esta manera estás ingiriendo también sus proteínas, fibra y antioxidantes que parecen reducir los efectos de las grasas saturadas presentes en el coco, las cuales parecen elevar significativamente los niveles de colesterol “malo” o LDL. Y si utilizas aceite de coco que sea virgen extra, ya que al contener antioxidantes el impacto en los niveles de colesterol será probablemente menor.


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REFERENCIAS


1.- Ganji V et al. Psyllium husk fiber supplementation to the diets rich in soybean or coconut oil: hypocholesterolemic effect in healthy humans. Int J Food Sci Nutr. 1996 Mar;47(2):103-10

2.- Trinidad TP et al. The cholesterol-lowering effect of coconut flakes in humans with moderately raised serum cholesterol. J Med Food. 2004;7(2):136-40

3.- Padmakumaran Nair KG et al. Coconut kernel protein modifies the effect of coconut oil on serum lipids. Plant Foods Hum Nutr. 1999;53(2):133-44

4.- Ekanayaka RA et al. Impact of a traditional dietary supplement with coconut milk and soya milk on the lipid profile in normal free living subjects. J Nutr Metab. 2013;2013:481068

5.- Tuminah S et al. Frequent coconut milk intake increases the risk of vascular disease in adults. Universa Medicina. 2015;34(2)

6.- Ng CK et al. Impairment of endothelial function--a possible mechanism for atherosclerosis of a high-fat meal intake. Ann Acad Med Singapore. 2001;30(5):499-502

7.- Zock PL et al. Progressing Insights into the Role of Dietary Fats in the Prevention of Cardiovascular Disease. Curr Cardiol Rep. 2016;18(11):111

8.-Mensink RP et al. Effects of dietary fatty acids and carbohydrates on the ratio of serum total to HDL cholesterol and on serum lipids and apolipoproteins: a meta-analysis of 60 controlled trials. Am J Clin Nutr. 2003;77(5):1146-55

9.- Cater NB et al. Comparison of the effects of medium-chain triacylglycerols, palm oil, and high oleic acid sunflower oil on plasma triacylglycerol fatty acids and lipid and lipoprotein concentrations in humans. Am J Clin Nutr. 1997;65(1):41-5

10.- Voight BF et al. Plasma HDL cholesterol and risk of myocardial infarction: a mendelian randomisation study. Lancet. 2012;380(9841):572-80

11.- High HDL may not protect the heart. Concentrate on lowering LDL for now, experts advise. Harv Heart Lett. 2012;23(1):6

12.- Freeman AM et al. Trending Cardiovascular Nutrition Controversies. J Am Coll Cardiol. 2017;69(9):1172-1187

13.- bit.ly/2Pvb8nN

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