• Cristina Santiago

¿SON LOS LÁCTEOS SALUDABLES PARA LOS SERES HUMANOS? PARTE 3

Actualizado: 13 de dic de 2019

Cristina Santiago | 31.07.19

El artículo anterior lo cerraba planteando la pregunta de si los lácteos favorecen la salud ósea, ya que multitud de anuncios resaltan su aporte abundante de calcio, un mineral importante para la salud del aparato locomotor, y no son pocos los sanitarios que lo consideran un alimento imprescindible por dicha característica. Pero lo cierto es que... ¡los lácteos no parecen proteger frente a las fracturas óseas! ¿Cómo? Sí, tal cual lo lees.

Una compilación de todos los mejores estudios no encontró relación entre el consumo de leche y el riesgo de fractura de cadera en adultos, incluso cuando el consumo de le-he era elevado (1). ¿Y en la infancia y la adolescencia? ¿Sucede lo mismo? Los estudios han demostrado que un mayor consumo de leche contribuye a alcanzar el punto máximo de masa ósea, lo que en principio podría contribuir a reducir la osteoporosis y las fracturas óseas en la edad adulta. Sin embargo, eso no es lo que pasa, sino todo lo contrario: en los hombres se observó un incremento de un 9 % del riesgo de fractura de cadera por cada vaso de leche adicional consumido al día durante su adolescencia (2). Esto puede deberse a que el incremento adicional de la densidad mineral ósea que se genera al ingerir más calcio se pierde con el paso del tiempo, aunque se continúe con la suplementación de calcio. (3). Esto nos da la respuesta a por qué las tasas de fracturas no son más bajas en las poblaciones que más lácteos consumen, pero no resuelve el antiguo enigma de por qué las tasas de fractura de cadera son mayores en los países que más leche ingieren. Y como dicha incógnita ofuscaba a un equipo de investigación sueco, decidieron llevar a cabo un estudio en el que se siguió hasta por 20 años a 100000 hombres y mujeres. ¿Y qué hallaron? Que las mujeres que consumían más leche tenían tasas más altas de mortalidad, de enfermedad cardíaca y de cáncer por cada vaso de leche que consumían. Tres vasos de leche al día se asociaron con casi el doble de riesgo de muerte y con más fracturas de cadera y de hueso. Por su parte, los hombres que más leche tomaban también tuvieron una tasa más alta de mortalidad, pero no presentaban un incremento en las tasas de fracturas (tampoco esta se redujo). Sin embargo, estas relaciones no se daban en otros lácteos fermentados, como el yogur o la leche agria. Lo cual les conducía a estar más cerca de corroborar su hipótesis inicial: la responsable de estas asociaciones negativas a la leche es la galactosa, un azúcar de la leche, que desaparece en parte con la fermentación. La galactosa, en animales de experimentación, causa envejecimiento prematuro y acortamiento de su esperanza de vida debido al estrés oxidativo, a la inflamación crónica, a la degeneración cerebral y a la reducción de la respuesta inmunólogica que la galactosa les genera. Sin embargo, para poder confirmar esta teoría y establecer causalidad (a más consumo de leche, más fracturas y mortalidad) es necesario un ensayo controlado aleatorio (4, 5).

Como contrapartida, el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer señalan que hay una evidencia probable de que los lácteos reducen el riesgo de cáncer colorrectal. ¿Por qué los lácteos parecen proteger frente al cáncer de colon? La hipótesis es por su elevado contenido de calcio, el cual puede combinarse con ácidos biliares proinflamatorios en el intestino y reducir la proliferación celular. Sin embargo, algunos lácteos con un gran contenido de grasa, como el queso, podrían anular el efecto del calcio al incrementar los ácidos biliares en el colon y aumentar así el riesgo de cáncer de colon.

¿Y entonces, qué hacemos? Los estudios de custodia y de intervención han demostrado que a más consumo de grasa saturada (presente especialmente en lácteos enteros, carnes grasas, aceites de coco y palma y ultraprocesados) más aumentan los niveles de colesterol «malo» (LDL) en sangre, por lo que se incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares (nuestro asesino número 1 en todo el mundo). Ahora bien, con respecto a las otras patologías, la mayoría de los estudios que vinculan los lácteos con esas enfermedades, son en gran parte observacionales, es decir, no pueden establecer causalidad. Pero mi pregunta es: de todas formas, ¿para que exponerse innecesariamente al consumo de lácteos, que aunque parecen mostrar posibles beneficios en nuestra salud, también tienen diversos efectos negativos asociados? Los lácteos no son, ni mucho menos, fundamentales. Si tomas los lácteos por su contenido en calcio, mejor escoge bebidas vegetales enriquecidas con calcio sin azúcares añadidos, que no presentan estos posibles riesgos y que están libres de colesterol y tienen mucha menos grasa saturada que la leche entera (a menos que tomes leche de coco), o mejor aún, opta por la ingesta de crucíferas (brócoli, coliflor, lombarda, berros, rúcula, kale…) que no solo son ricas en el calcio más altamente asimilable, sino en otros nutrientes importantes para la salud ósea y que, además, tienen vinculados efectos beneficiosos en nuestra salud. Ante todo, mi recomendación es que siempre optes por el principio de precaución y escojas alimentos que muestren promover nuestra salud de manera global, como los alimentos vegetales integrales sin procesar o mínimamente procesados y evites los que estén asociados o causen efectos nocivos en nuestro organismo.


REFERENCIAS :


1. - Bischoff-Ferrari HA et al. Milk intake and risk of hip fracture in men and women: a meta-analysis of prospective cohort studies. J Bone Miner Res. 2011;26(4):833-9 2.- D Feskanich et al. Milk consumption during teenage years and risk of hip fractures in older adults. JAMA Pediatr. 2014;168(1):54-60 3.- Matkovic V et al. Calcium supplementation and bone mineral density in females from child-hood to young adulthood: a randomized controlled trial. Am J Clin Nutr. 2005;81(1):175-88 4.- Michaëlsson K et al. Milk intake and risk of mortality and fractures in women and men: cohort studies. BMJ. 2014;349:1–15 5.- NutritionFacts.org [Internet]. Maryland: Nu- tritionFacts.org; 2019. Recuperado de: bit.ly/31nMH1r

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